Susana Martín Belmonte

Susana Martín Belmonte

Me llamó la atención su curiosidad por desentrañar la economía desde sus principios más básicos. La premisa es sencilla: si los conceptos fundacionales fallan es complicado buscar soluciones en niveles superiores. Ha escrito un libro llamado Nada está perdido (Icaria) donde analiza el sistema monetario y propone soluciones a la actual situación de crisis. Mantiene un blog donde profundiza en todos estos asuntos y es una de las caras del Partido X. Me pareció una persona interesante para intentar descifrar el complicado el sistema de reglas que rigen el dinero y sus movimientos.

 

Por Antonio Montesinos

 

Tras un huracán, un terremoto o un tsunami se producen miles de víctimas debido a fenómenos naturales que nadie puede predecir ni controlar. Sin embargo hoy, a comienzos del siglo XXI, hay mucha gente pasándolo mal por una serie de reglas que hemos creado nosotros mismos. Estamos hablando de la economía. ¿Somos conscientes de esto?

El gran malentendido es que nos hacen pensar que esas reglas obedecen a principios naturales sobre los que no tenemos control. Eso es falso. Es más, en las facultades de economía se enseña que esas reglas son inmutables. Una vez que aceptas eso estás aceptando también que todas las consecuencias de la aplicación de esas reglas son naturales. Detrás de esto hay un mecanismo de dominación específicamente diseñado. Al igual que en la Edad Media la religión era un mecanismo de control social al que poca gente escapaba, hoy las reglas del dinero cumplen la misma función para beneficio de unos pocos. Estas reglas están tan aceptadas que a casi todo el mundo le parece inevitable el recorte de gastos públicos, el rescate a la banca y todo lo que está pasando.

El Banco de Inglaterra ha emitido un informe que pone de manifiesto una de esas reglas: el proceso de creación del dinero por parte de los bancos.

Esto es algo que se viene denunciando desde hace mucho tiempo por parte de cierta gente. Que ahora lo corrobore el Banco de Inglaterra es una declaración explícita. Las consecuencias de este proceso de creación de dinero son determinantes para entender la situación en la que estamos. La mayor parte del dinero en circulación se crea como deuda con interés, por lo que siempre hay más deuda que dinero para pagarla. Cuando no se pueden pagar las deudas los bancos dejan de dar crédito y aparece la crisis. Se trata de un sistema que crea perdedores por diseño. Siempre se nos ha dicho que el sistema capitalista da oportunidades a todo el mundo, cuando lo que realmente garantiza es la posibilidad de fracaso. Los triunfadores podrán o no aparecer, de lo que no hay duda es que siempre habrá perdedores. Además, las quiebras se propagan. Cuando cierra una empresa hay gente que queda en el paro, gente que consumirá menos por lo que habrá otras empresas no ganen lo suficiente y tengan que cerrar… ya sabes la historia. Es una espiral sin fin.

Y parece que todo gira en torno a ella…

Claro. El gobierno hace todo lo posible para que los bancos vuelvan a tener beneficios para que la sociedad siga funcionando. El objetivo es que fluya el crédito, por lo que se intenta complacer las necesidades de los bancos.

¿Podemos deducir de esto que afirmas que si los bancos dejan de ganar dinero la sociedad deja de funcionar?

Sí, exacto. Si los bancos no ganan dinero el crédito no fluye, por lo que la economía se para y la sociedad lo sufre. Es así. Los políticos han asumido la tarea de justificar los beneficios privados de la banca con el fin de que el dinero circule. ¿Cuál es si no la causa última de las privatizaciones de los servicios públicos, de la reforma laboral, de la libre circulación de capitales…? Es una trampa.

Más que trampa se podría pensar en chantaje…

Sí, tienes razón. Y lo más grave es que hemos llegado a un punto en el que ya no es necesario que la banca formule sus exigencias en palabras. Se ha asumido esta como la única solución posible y todo el sistema camina por ahí de manera automática. Se trata del secuestro de la sociedad por parte del poder financiero.

Según esto, ¿podríamos decir que la política ha fracasado en su intento de defender el interés común?

Totalmente. Al menos el modelo político que todos conocemos. Este es otro de los grandes malentendidos del sistema: creemos que la política la hacen sólo los que se dedican a la actividad política cuando no debería de ser así. Hay otras formas de hacer política, pero parece que no interesa que este mensaje se propague.

Raúl Sánchez me decía en una entrevista que uno de los grandes triunfos del sistema es definir el espacio de debate. Se ha conseguido que haya temas intocables precisamente porque se han etiquetado como estructuralmente inamovibles…

Es que es así. La universidad da por sentadas las bases del sistema sin admitir otros puntos de vista. El mismo proceso de creación del dinero del que hablábamos antes… Por eso son tan importantes movimientos ciudadanos como el 15M y otros. Ahí se proponen alternativas reales, se discuten esos asuntos que se han definido como inamovibles. Se trata de romper la agenda marcada. No debemos conformarnos con las propuestas marcadas por los partidos políticos porque así intentan definir la realidad. Se trata de decir: Yo no quiero hablar de la memoria histórica, los temas importantes realmente son otros.

Escribiste Nada está perdido (Icaria) un libro donde analizas la realidad económica e incluso ofreces alternativas al modelo actual.

En el libro ofrezco una visión del papel del dinero y del crédito. Es muy importante tener claros estos principios para entener el resto. Estos dos conceptos están rodeados de mitos que es necesario derribar. Por ejemplo la neutralidad del dinero. Esto es ridículo. El dinero no es neutral. Otro mito es que los bancos son intermediarios financieros, es decir, que se limitan a llevar el dinero del ahorro a la inversión. Tampoco es cierto. El dinero se crea en el momento de otorgar el préstamo. La gente cree que el banco va buscando los depósitos de la gente para dar los préstamos con ese dinero, pero hoy eso no es así.

¿Cuáles son las propuestas?

Por un lado hemos fundado el Instituto de la Moneda Social y por otro lado estoy trabajando en un proyecto de moneda complementaria en Cataluña: Euro-Cat. Se trata de una moneda con unas reglas diferentes a la que conocemos: sin interés, digital y con control social del crédito. Su objetivo es crear una economía sostenible al servicio de las personas.

Todo esto viene a confirmar la terrible dependencia que tenemos del dinero, Susana. Después de nuestras necesidades biológicas dependemos del dinero para vivir. ¿No te parece excesivo?

Sí, totalmente. El sistema está diseñado para que necesites dinero para todo. Si a esto unimos que la creación de dinero pasa obligatoriamente por los bancos entonces se cierra el círculo. Se trata de un monopolio. Fíjate que incluso para montar un partido político, que en teoría debe servir para defender el interés común, necesitas pedir un préstamo al banco. Todo pasa por ahí. Es como una tormenta perfecta. Y lo más grave de todo: la mayoría de la gente desconoce que el sistema funciona así. Se mueve en él con el conocimiento implícito de que es el único posible. Estamos hablando de la esclavitud definitiva: la del esclavo que no sabe que lo es.

¿Cómo es que la mayoría de la gente ignora esta realidad?

A veces parece increíble. Hay montones de pruebas que ponen al sistema en evidencia. ¿Por qué el gobierno tiene que rescatar con dinero público la mala gestión de los bancos? Con eso bastaría para destapar esta tremenda injusticia. Otra prueba es el artículo 123 del Tratado de Lisboa que obliga a los estados a financiarse pidiendo dinero a la banca privada.

O la reforma del artículo 135 de la Constitución…

Exacto. Primar el pago de la deuda ante otros gastos que pudiera tener el Estado. Fíjate que ante esto yo dudo que los bancos hayan presionado para conseguir nada… Los políticos tienen esto tan asimilado que ellos solitos hacen los cambios sin que nadie les tenga que empujar (risas). Sí, en serio. Tienen tanto miedo al abandono de los mercados financieros que ya no hace falta ningún tipo de amenaza extra. Lo tienen tan metido en la médula que este tipo de reacciones son casi automáticas. Y fíjate que estamos hablando de cambiar la Constitución. Al final esto es como una novela de misterio… busca a quien se beneficia del crimen para encontrar a los culpables.

Tal como me lo pones, esto parece una secta…

El problema es que todo se basa en un sistema de creencias muy arraigado. Ese sistema de creencias es la base de todo. Hemos aceptado que esto es así y que no hay más remedio que aceptarlo. Si la gente no exige explícitamente cambiar este estado de cosas entonces tenemos poco que hacer. Es un paso fundamental. Tiene que ser la gente la que declare que está en contra del sistema y proponer alternativas válidas. La solución no va a salir del propio sistema.

¿La gente hace lo suficiente?

El panorama no es muy alentador, aunque es cierto que cada vez hay más gente concienciada con este problema. La pobreza es una realidad y esto hace que busquemos respuestas. Hoy hay más gente que nunca con ganas de saber, en proceso de búsqueda de información que le abra caminos y le ofrezca soluciones. Los ciudadanos tienen ganas de participar en los procesos de toma de decisión. Esto siempre es una buena noticia. El sistema monetario establece una gran parte de las reglas del juego y cambiar las reglas supone, antes que nada, conocerlas.

Federico Aguilera Klink hablaba de que no se trata de buscar respuestas, sino de plantear las preguntas.

Mario Benedetti dijo: cuando teníamos todas las respuestas, de repente, cambiaron las preguntas. Si estás buscando respuestas es porque alguien previamente ha establecido las preguntas.

El mismo Federico planteaba la siguiente cuestión: ¿los hábitos de pensamiento condicionan las reglas del juego o son las reglas del juego las que condicionan los hábitos de pensamiento?

Esto es muy interesante. Hay que saber romper este círculo. Si no cambiamos nuestros hábitos de pensamiento las reglas del juego seguirán siendo siempre las mismas, ya que esas reglas perpetúan nuestra forma de pensar. El gran reto que se nos presenta es buscar el punto de ruptura.

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