Ramón Andrés

Ramón Andrés

Ramón es autor de un libro titulado No sufrir companía. Escritos místicos sobre el silencio (Acantilado). Reivindicar el silencio en los tiempos que corren no sólo es un atrevimiento, sino una necesidad. Con esa excusa nos sentamos a conversar. Ramón es un estudioso de la música y la tradición y ha publicado numerosas obras sobre estos temas. Muchas de ellas de enorme prestigio, como su Diccionario de música, mitología, magia y religión (Acantilado), considerado uno de los mejores ensayos del año 2012. Su hablar es sereno y pausado y su conversación siempre interesante.

 

Por Antonio Montesinos

 

La irracionalidad también es una forma de orden porque ha explicado la realidad. Esta frase es tuya.

La irracionalidad es un término que asusta. Quizás podríamos hablar la razón entendida de otro modo. Hay otras formas de razón a las que no vamos a llamar racionales. Otras formas de lógica, como bien mostró Wittgenstein. Todo esto ha sido borrado.

Desde lo enigmático se pueden revelar muchas explicaciones de lo que somos y de dónde procedemos.

La ciencia, sin intuición del enigma, no llegaría a lograr sus objetivos. La intuición se ha relegado y es necesaria. El camino que recorre lo intangible no es menos importante.

Einstein daba más importancia a la imaginación que a la razón.

Él entendió el por qué de nuestro mundo. Muchas veces queremos ver ciertas cosas como sobrenaturales cuando todo pertenece a la realidad. Todo está aquí, lo que ocurre es hay cosas que no vemos y las tenemos delante de las narices. Eso lo entendió muy bien Einstein.

Tu libro No sufrir compañía comienza con la siguiente frase: Hay un silencio que procede del desacuerdo con el mundo, y otro silencio que es el mundo mismo.

Confucio decía que cazar el silencio de las cosas es haber entendido el mundo. Estamos ensordecidos por un sistema que no permite que nos oigamos. Necesitamos el silencio que nos enseñe qué tenemos de ‘ser’ antes que de ‘identidad’. En este sentido la mística puede ser un camino. Un camino de búsqueda que da por resultado el propio mundo. No hablamos del cielo ni de otras dimensiones, sino del mundo en que vivimos.

En este sentido el zen da importancia al momento presente. Habla de descubrir el aquí y el ahora…

Efectivamente. Muchas veces me asusta hablar de misticismo porque puede suponer que quien lo practica busca una huida del mundo. No se trata de eso. La eternidad es aquí y ahora, tal y como proclama el zen. No me gustaría que el pensamiento místico sirviera para idear utopías y proyecciones que nos aparten de la realidad. En nombre de la mística se han cometido muchos abusos conceptuales. Hay que saber pensar el ahora. Y no estoy hablando de carpe diem ni de ningún tipo de hedonismo, sino en vivir sin promesas de futuro.

Es curioso cómo las distintas tradiciones místicas que surgen de las religiones convencionales confluyen en una inmensa variedad de conceptos, muchos de ellos idénticos entre sí.

Hay valores universales como el desapego, el cuestionamiento del individuo, la necesidad de aligerarse, de pesar menos, de disolución… Esto está en el pensamiento sufí, en el hinduísmo, el budismo, etc. Para poder tener claridad de pensamiento es necesario despojarse. Sí, se trata de un pensamiento muy universal.

¿Otra de las características comunes al pensamiento místico es que siempre fue cuestionado por la autoridad oficial?

Sí. La mística representa un mundo inaprensible y radical que cuestiona el orden y las jerarquías. Las instituciones siempre han sido jerárquicas y para ellos la mística es un elemento disonante. En España, por ejemplo, los místicos de finales del XVI y comienzos del XVII tenían no sólo influencia sufí sino también de los maestros del norte, lo cual era peor porque eran tachados de herejes, de luteranos. Ahí estaba la influencia de Tauler, discípulo del Maestro Eckhart. Todo lo que viniera de Alemania en aquella época era considerado sospechoso. De hecho, San Juan de la Cruz fue destinado a las misiones en Méjico porque aquí llegó a ser muy molesto. No llegó a ir porque murió antes, pero el plan era ese. Por otra parte, el imaginario del misticismo llega a ser muy sensual y eso tampoco estaba bien visto.

Esto pone en evidencia que la motivación principal de las iglesias oficiales es más política que religiosa. En muchos casos la principal preocupación es la supervicencia antes que la pureza de la doctrina…

No decimos nada nuevo con esto. Se trata de una cuestión de poder y por eso el misticismo nunca ha casado bien con las iglesias tradicionales.

Es curioso como la religión tradicional no pasa por sus mejores momentos y sin embargo las distintas escuelas místicas gozan de un prestigio creciente.

Con el catolicismo sucede lo mismo que con la política. Ha agotado su lenguaje y por tanto su capacidad de plantear nuevas formas. La política, como el catolicismo o el protestantismo, es muy monolítico. Tiene muy poca capacidad de movimiento. Por eso es incapaz de plantear nuevas formas o propuestas. Por otro lado, también hemos asistido al proceso de la política hecha religión. La teopolítica. Esto ya es muy caduco, por lo tanto la regeneración no puede venir de los políticos y los religiosos que han llevado las cosas a la situación actual.

En el suburbio de la mente, las ideologías. Es una de las frases de bienvenida de tu página web.

Las ideologías han quedado muy atrás. Han muerto. Sobre todo las que arrastramos desde el siglo XIX. La revolución está en no volver a reincidir en ideologías caducas.

Más frases: Una idea es algo que tú tienes, una ideología es algo que te tiene a ti.

Efectivamente. Las ideologías incorporan el pensamiento de que el sistema es incuestionable. Nietzsche hablaba de la cría de hombres. El proceso de fabricación de individuos para que atiendan a un orden. Esto ha sido así. Aunque nos duela. Hace poco se ha vuelto a hablar de la clonación humana a raíz de nuevos descubrimientos científicos. Esto me ha hecho pensar que se trata de una práctica redundante: ya estamos clonados. ¿De qué nos alarmamos? Tenemos los mismos deseos, las mismas inquietudes, los mismos miedos… Estamos clonados. De esto nos tenemos que dar cuenta.

Quizás el pensamiento místico da respuesta a ese darse cuenta del que tú hablas. Esa postura de retirarse para meditar, de callar para oir, de cerrar los ojor para ver… En definitiva de contemplar para comprender ¿No es una invitación a descubrir esa realidad?

Claro. Estoy de acuerdo. Es así. En este sentido el pensamiento místico nos puede interesar mucho. Es el menos peligroso, por así decirlo. Siempre que no proyecte quimeras.

¿Qué quieres decir?

Que el pensamiento místico se puede convertir en otra ideología a menos que no proyecte dioses. En este caso nos puede ser muy útil para analizar la realidad. Si conseguimos separar la mística de la religión creo que la entenderemos mucho mejor.

Cuando el pensamiento místico se ocupa de buscar un criterio limpio que esté por encima de los prejuicios que anclan nuestra visión de las cosas, en muchos casos también se encarga de generar los mismo tópicos que denuncia ¿te refieres a eso?

Sí. Así es. El concepto de dios ha estado muy manoseado durante años y ha formado parte del imaginario colectivo durante siglos. Muchos de los textos de los místicos españoles que recopilo en mi libro hacen uso de ese término con todas las connotaciones que arrastra. Ten en cuenta que formaba parte del lenguaje de la época. La mística actual podría hablar de vacío, no-tiempo, o cualquier otra acepción. Cuando nos enfrentamos a esos textos hay que saber filtrar con precisión. Por ejemplo, la mística oriental no introduce el concepto de dios.

¿Las palabras se van contaminando con el paso de los años?

Claro. Le ha pasado al término dios como le está pasando hoy al término libertad. Se trata de conceptos muy manoseados. Nadie sabe hoy qué significa libertad. Se trata de palabras que han muerto para el lenguaje.

De lo que no se puede hablar, mejor callarse. Lo dijo Wittgenstein y también lo recoges en tu libro. ¿Terminamos así?

Me parece una frase estupenda para terminar.

Gracias por tu tiempo, Ramón.

Gracias a ti.

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